|
Las setas representan uno de los alimentos más exquisitos y valorados
en la gastronomía mundial, aunque su consumo no sea indispensable
en nuestra dieta diaria.
Las
setas son la parte comestible de ciertos hongos. Un fruto que
posiblemente los primeros pobladores de la tierra debieron probar
como hicieron con los demás vegetales. No obstante, no
se han podido encontrar documentos gráficos ni restos de
fósiles con vestigios de setas, hasta una pintura mural
en la tumba de Amenembet (1450 a.c.), descubierta recientemente.
|

|
|
| De
lo que sí tenemos pruebas el del consumo de grandes cantidades
de setas en las civilizaciones griega y romana. El emperador Claudio
fue envenenado por su esposa Agripina con un suculento plato de
setas. Le sirvieron una mezcla de Amanita Cesarea y de la mortal
oronja verde. El enuco Halot, catador imperial aleccionado por
Agripina, probó sólo las setas comestibles, dejando
a Claudio las oronjas venenosas. |
EN LA COCINA
Para hacer un buen uso de las setas en la cocina, debemos conocer la
diversidad de texturas y sabores que nos ofrecen las diferentes especies.
Algunas, como el níscalo o el rovellón se prestan estupendamente
para cocinarlas a la parrilla o salteadas en una sartén con aceite
de oliva, ajo y perejil. Si lo que queremos preparar es un plato de
caza o guisarlas con arroz, tendremos que buscar las setas más
aromáticas. Para algunos, es con la combinación de diferentes
setas cuando se alcanza el bocado más exquisito.

|
A
la hora de consumir setas se debe tener muy en cuenta la procedencia
de estos frutos. Las intoxicaciones por setas son relativamente
frecuentes y en ocasiones, muy peligrosas, por lo que sólo
debemos consumir aquellas que sean comestibles. Las setas en conserva
nos ofrecen todas las garantías de seguridad. Se recogen
en los bosques por expertos y se seleccionan manualmente para proceder
al proceso de esterilización en su envase definitivo, en
un margen muy corto de tiempo, conservando su perfume y su fina
textura. |
Hoy en día podemos encontrar en conserva una amplia gama de variedades,
desde los níscalos, las llanegas, los boletos, los rovellons, las
colmenillas, o esa macedonia de setas que para algunos es el “Manjar
de los Dioses” ; y no sólo en otoño sino en cualquier
época del año.
|
|
|