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Las tendencias actuales favorecen, por motivos de nutrición y salud, el consumo de alimentos frescos y orgánicos; no obstante, las verduras frescas no son más nutritivas que las enlatadas. Un estudio elaborado por el Departamento de Ciencias Alimentarias y Nutrición Humana de la Universidad de Illinois ha demostrado que las frutas y verduras enlatadas contienen la misma cantidad de fibra y vitaminas que los mismo alimentos frescos y, en algunos casos, incluso más.
Los alimentos frescos empiezan a perder sus vitaminas en cuanto son recolectados y, a menudo, pueden pasar hasta dos semanas almacenados o en tránsito antes de llegar al mercado. Algunas frutas y verduras se recolectan antes incluso de que hayan madurado y requieren ese lapso de tiempo para estar listas para su consumo. Frente a esto, los alimentos destinados a las conservas se recolectan en su punto idóneo de maduración y se procesan en el lapso de unas pocas horas (en algunos casos, incluso en menos de dos horas), de modo que conservan más vitaminas que los frescos.
Valor nutritivo adicional
Durante muchos años, el valor nutritivo de los alimentos enlatados se ha infravalorado. De hecho, hoy en día el consumidor medio sigue creyendo que los nutrientes esenciales de los alimentos se pierden en el proceso de enlatado. En realidad, las conservas contienen unos elevados valores nutritivos. De hecho, en el proceso de enlatado se “capturan y encierran” muchos nutrientes que de otra manera se perderían.
Los alimentos destinados a la fabricación de conservas en lata son sometidos a un estricto control de calidad para mantener su frescura. De hecho, este control es más riguroso que en la mayoría de los alimentos “frescos”, que se almacenan y distribuyen mediante varios canales. El lapso de tiempo que transcurre entre la recolección, el transporte y el procesamiento de los alimentos enlatados es muy corto y, gracias a ello, contienen un alto valor nutritivo.
Vitaminas en abundancia
Las proteínas y los lípidos se mantienen intactos en los alimentos en lata; las vitaminas, que suelen ser sensibles al calor, la luz y la oxidación, están protegidas. Así pues, el contenido vitamínico de las verduras enlatadas es mayor que el de una verdura fresca que se haya cocido demasiado o que haya permanecido varios días en el frigorífico. Está sobradamente probado que en tan solo 24 horas de almacenamiento los espárragos pueden perder hasta el 40% de su contenido de vitamina C, las espinacas un 30% y las judías verdes un 20%.
Diversos estudios llevados a cabo en la Universidad Cornell de Ítaca (New York) han demostrado que, mediante la cocción breve y a altas temperaturas que se aplica actualmente en los procesos de producción de los alimentos enlatados, el valor nutritivo de ciertos alimentos aumenta. En el caso de los tomates y las mazorcas de maíz, se liberan licopenos a alta temperatura durante el proceso.
La pérdida de vitamina C en el proceso de enlatado es considerablemente inferior a la que se produce mediante una cocción casera. Además, un estudio independiente realizado por la Facultad de Ecotrofología de Mönchengladbach (Alemania) ha demostrado que las vitaminas A, B y E, incluido el ácido fólico, así como los carbohidratos, proteínas y ácidos grasos, se conservan en los alimentos en lata.
Asimismo, un informe realizado por la TNO en 2005 confirmó que el contenido de carotenos (esencial para garantizar un crecimiento normal y el desarrollo de las funciones del sistema inmunológico y la visión) de las zanahorias en latas de acero es mucho mayor que en las zanahorias frescas (una relación de 12 frente a 7,8).
Sin necesidad de aditivos ni conservantes
Contrariamente a la creencia extendida entre los consumidores, las frutas y verduras enlatadas se conservan mediante esterilización controlada por calor, es decir, no se utilizan conservantes químicos ni se necesitan aditivos.
El enlatado es una de las mejores formas estudiadas para conservar los alimentos. El proceso de esterilización tiene lugar dentro de la lata mientras el alimento se cuece uniformemente.
En los envases de acero el calor se transfiere a los alimentos con mayor rapidez y, además, el calor penetra hasta el centro del producto. Las conservas en lata son alimentos más seguros, ya que las condiciones de producción están diseñadas para preservar la seguridad microbiológica, así como las propiedades nutritivas y sensoriales de los productos.
Seguridad y protección
Los envases alimentarios de acero constituyen una solución de envasado de alto rendimiento que lleva presente en el mercado más de 200 años. Hoy en día, más que nunca, el envasado en lata es sinónimo de fiabilidad y no sólo en la mente de los consumidores, sino también de los propietarios de marcas.
Enlatado: la mayor garantía contra la contaminación microbiana de los alimentos
El uso de la esterilización por calor y el estricto cumplimientote las exigencias de sanidad permiten afirmar que el enlatado es una de las formas más seguras de procesamiento alimentario.
La simplicidad de proceso de enlatado y la rigurosidad de la esterilización térmica minimizan el riesgo de que se produzcan problemas por un procesamiento inadecuado. Además, el sector de enlatado fue uno de los primeros en adoptar los principios del sistema de seguridad alimentaria HACCP (análisis de riesgos y control de puntos críticos).
Casi todos los tipos de alimentos han protagonizado casos de intoxicación alimentaria por Bacillus cereus, una bacteria que forma esporas. La mayoría de los brotes surgidos han estado vinculados al consumo de alimentos sometidos a tratamientos térmicos y los fallos en la refrigeración han sido la causa más manejada. Así pues, no es de extrañar que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria haya determinado que el enlatado es el mejor medio para luchar contra algunos tipos de bacterias de los alimentos. Los tratamientos térmicos usados en el enlatado de alimentos con bajo contenido de ácidos son los únicos que garantizan la total destrucción del Bacillus cereus.
Los consumidores demandan envases de acero inviolables
La demanda de envases inviolables está creciendo antes las preocupaciones y temores relacionados con la seguridad alimentaria. En este contexto de demanda de envases seguros que sean claramente inviolables, los de acero constituyen, gracias a su rigidez, una buena solución para proteger los alimentos. Los envases de acero, tranquilizan al consumidor, ya que es prácticamente imposible alterarlos sin dejar huella.
Los envases de acero no tienen rival cuando se trata de proteger el contenido. Además, sus parámetros de resistencia (aplastamiento, perforación y abolladuras) son bastante superiores al resto de las soluciones de envasado.
Propiedades de protección
Las latas de acero ofrecen una protección total contra la penetración de oxígeno, así como contra la luz y la humedad y, gracias a ello, presentan la vida útil de almacenamiento más extensa de todas las soluciones de envasado: 3 años, mientras que en las otras soluciones oscila entre 4 meses y 2 años.
Los envases de acero son los únicos contenedores totalmente opacos y estancos al oxígeno, de modo que ofrecen una protección excelente contra la luz, los rayos ultravioleta, el oxígeno y la humedad para una gran variedad de productos. Al utilizarlos para envasar productos sensibles, como los alimentos, hay que tener en cuenta que el acero es además higiénico, no tóxico y que conserva el sabor del producto.
Envases de acero: máxima fiabilidad
La preferencia de las firmas por los envases de acero se fundamenta en dos hechos: por un lado, son los más fiables del mercado (un fallo en el dispositivo de cierre por cada millón de latas); por otro, presentan una excelente velocidad de llenado. Las latas son un envase probado y fiable, con una larga vida útil de almacenamiento, que reduce el grado de deterioro de los productos para las firmas y el número de reclamaciones directamente relacionadas con los envases. Además, los envases de acero ofrecen una mayor resistencia ante cualquier práctica agresiva de transporte o manipulación registrada a lo largo de toda la cadena logística. Y una menor cantidad de envases dañados se traduce en una reducción del número de productos deteriorados.
Excelente trazabilidad
Los envases de acero presentan una trazabilidad excelente. Los sistemas de gestión de calidad utilizados en el sector del acero durante la fabricación del envase permiten llevar la trazabilidad (ascendente y descendente) del envase hasta el lote de producción de forma rápida y detallada.
Los estrictos requisitos de homologación aplicados en la industria siderúrgica dan a la materia prima que va a estar en contacto con el alimento un “pedigrí”: cada bobina está identificada según su composición, propiedades físicas y mecánicas. Cada bobina tiene un número de serie único, generado y archivado por ordenador, que se imprime en una etiqueta y que va adjunto con toda la información pertinente en cada remesa de bobinas que se envía al fabricante de latas.
En caso de una retirada de productos del mercado, esto supone una gran ventaja para las firmas y los minoristas, ya que permite determinar con mayor precisión la cantidad d productos que deben retirarse y reaccionar en el momento oportuno.
El estudio completo está disponible en www.apeal.org
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