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comenzar las conclusiones del estudio, Toon Ansems, jefe de proyecto
de TNO dijo: “En el mercado abierto de hoy, en el que está
garantizado el suministro de alimentos durante todo el año, la
comida enlatada destaca entre los sistemas analizados en nuestro estudio
como uno de los mejores métodos en cuanto a eficiencia ecológica”.
Al considerar aspectos económicos y medioambientales, las zanahorias
enlatadas, las zanahorias frescas en manojo y las zanahorias congeladas
en bolsa de plástico dieron buenos resultados, con una eficiencia
ecológica por encima de la media, mientras que las hortalizas
en bolsa, cartón laminad, o congeladas en cartón no funcionaron
tan bien.
El consumidor es la pieza central
En un momento en que llegan al mercado de nuestra sociedad moderna todo
tipo de productos para mayor beneficio del consumidor, que ha visto
incrementarse de forma espectacular sus posibilidades de elección
a lo largo de los años, APEAL, la Asociación Europea de
Productores de Acero para Envases, ha querido evaluar desde la perspectiva
del consumidor la sostenibilidad del envasado. De hecho, el consumidor
es la pieza central. Es el consumidor el que compra el producto, el
que prepara las comidas que consumirán él y su familia
y por último es quien tiene que sortear sus envases de forma
que permita el reciclado.
Este enfoque, en el que el consumidor asume la posición central,
significa también un planteamiento con mayor apoyo de la sociedad
y permite a APEAL, desde el punto de vista de la sostenibilidad, establecer
un patrón de referencia para el sistema de enlatado de alimentos
frente a otros sistemas. Este es el trabajo que TNO, una conocida empresa
holandesa de expertos en Evaluación del Ciclo de Vida (ECV),
ha realizado recientemente para APEAL.
Ámbito del estudio
Se eligieron dos zanahorias como ejemplo de producto alimenticio bien
definido porque éstas se pueden encontrar en gran variedad de
combinaciones de procesado y de envasado.
El estudio analiza las zanahorias que pueden encontrarse en el mercado
holandés a lo largo del año, teniendo también en
cuenta las zanahorias importadas.
El ámbito del estudio abarca desde el cultivo de las zanahorias
en el campo hasta el almacenamiento, la preparación y el cocinado
en casa del consumidor. También se han incluido en el estudio
los desperdicios generados por el consumidor, teniendo en cuenta no
sólo el envase utilizado, sino también la cantidad de
alimento que se pierde en el proceso, así como la comida que
tira el consumidor, simplemente porque no siempre se come todo lo que
prepara.
Todos los productos analizados se compraron en Albert Heijn, un gran
supermercado holandés.
En el caso de los cartones laminados y productos congelados, las zanahorias
estaban mezcladas con otras verduras, pero las evaluaciones medioambientales
y económicas se hicieron partiendo del supuesto de que el envase
sólo contenía zanahorias.
Unidad Funcional
El hecho de poner al consumidor en una posición central dictó
también la elección de la unidad funcional. La cantidad
diaria de vegetales (600gr) recomendada por el Centro de Nutrición
Holandés para un hogar promedio holandés de tres personas
fue elegida como unidad funcional.
Metodología
Se definió el impacto medioambiental de cada paso de la cadena
en función de 6 temas medioambientales que fueron elegidos de
acuerdo con la importancia que tienen hoy en la agenda política,
incorporando el criterio crucial del calentamiento global. Estos impactos
se midieron para cada uno de los 7 sistemas analizados. Los datos ECV
utilizados para los fines de este estudio proceden principalmente del
informe BUWAL 250 y de la tesis de JUNGBLUTH.
En una segunda etapa se sumaron dichos impactos para obtener un impacto
global por tema medioambiental para cada uno de los sistemas. Para sumar
el impacto medioambiental en un único indicador se utilizaron
precios ficticios (“shadow costs”). No obstante, se probaron
varios métodos, pero no mostraron diferencias significativas
en los resultados.
El análisis de costes incluía el precio de venta al público
del producto, los costes de transporte desde la tienda al hogar y el
almacenamiento, preparación y cocinado. El coste del producto
en sí fue el precio del supermercado, los otros costes se calcularon
a partir de los costes medios del consumidor por consumo de carburante,
de electricidad, de gas y agua potable y el coste medio en Holanda del
tratamiento de residuos.
La ecoeficiencia de los distintos sistemas analizados se determinó
para el mercado holandés teniendo en cuenta el impacto medioambiental
y de costes de los productos importados para poder reflejar la realidad
de las opciones ante las que se encuentra el consumidor a lo largo del
año.
Resultados clave del análisis de ecoeficiencia
La figura muestra la posición relativa de los 7 sistemas analizados.
Las zanahorias enlatadas tienen precios ficticios (“shadow costs”)
inferiores a la media, su impacto medioambiental es menor que 1.
En cuanto al coste, las zanahorias enlatadas están por debajo
de la media, junto a las zanahorias frescas en manojo, las zanahorias
congeladas vendidas en bolsa y en cartón, su coste es menor que
1.
El valor de los alimentos enlatados para la sociedad
Las zanahorias enlatadas, las zanahorias frescas en manojo y las zanahorias
congeladas vendidas en bolsa tienen una ecoeficiencia comparable y ligeramente
superior a la media. En una situación real de mercado, en la
que los consumidores tienen ante sí una serie de opciones, en
todas las estaciones del año, la comida enlatada destaca claramente
como una de las soluciones de envasado con mejores resultados.
Ofrece a los consumidores un producto en el que pueden confiar, al tiempo
que ofrece también a la sociedad la solución óptima
en cuanto a ecoeficiencia.
En conclusión, los consumidores y la sociedad europea se benefician
de los 25.000 millones de latas de conservas de acero que salen todos
los años al mercado de la UE. Retrocediendo en el tiempo, cuando
salieron al mercado las primeras latas de conservas, se aportó
valor a la sociedad porque se redujo el desperdicio de alimentos. Este
valor sigue existiendo y se puede evaluar en 465 millones de euros al
año en Europa, midiendo el reducido impacto medioambiental que
las latas han conseguido alcanzar en comparación con el que existía
antes.
El estudio aporta evidencia corroborada e independiente del valor que
el envase de acero aporta a la sociedad, y específicamente al
sector de la alimentación, en el plano medioambiental, económico
y nutricional.
APEAL
Asociación de los Productores Europeos de Aceros para Envases
www.apeal.org
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