| Querida
lata:
Llevo
años trabajando con niños. Años luchando por conseguir
que se alimenten de la manera más sana, más equilibrada
posible.
Pero como en cualquier contienda tengo mis enemigos. Enemigos poderosos
contra los que poco puedo hacer. Películas, televisión,
publicidad... están constantemente bombardeando a nuestros pequeños
con nuevos hábitos convirtiéndose poco a poco casi en
doctrina, en pautas y costumbres que se siguen al pie de la letra. Y
esto lo vemos sobretodo con la alimentación. Hamburguesas, perritos
calientes, comida rápida y sin fundamento están a la orden
del día, sin que padres o profesores podamos impedirlo .Quizás
el problema es que los adultos no le dedicamos el esfuerzo y el tiempo
que requiere esta ardua tarea. Son muchas las madres que confiesan que,
al trabajar fuera de casa, tienen poco tiempo para cocinar y resulta
fácil recurrir a una pizza, a una hamburguesa, para solucionar
una cena, “y encima les encanta a los niños”,
suelen comentar.
Y por todo ello, quiero aprovechar estas líneas para agradecer,
querida lata, tu presencia en mi despensa que de tantos apuros me ha
sacado, y hablo ahora más como madre que como profesional de
la alimentación y la gastronomía.
No resulta tan difícil como parece combinar la falta de tiempo
con una alimentación sana y equilibrada. Créeme, cuesta
menos tiempo abrir una de tus compañeras, que llamar por teléfono
y pedir una pizza. Menos tiempo y... además bastante más
económico.
Gracias por ayudarme a que no pase ni un solo día sin que un
niño tome al menos una verdura o una ensalada. Abrir una lata
de judías verdes y saltearlas con un poquito de jamón,
nos va a gustar a todos, y si para que los peques las tomen más
a gusto tenemos que añadir un poquito de queso rallado, por ejemplo,
pues ¡adelante con el queso!
Mezclar una lata de atún con un poco de mahonesa y extenderlo
sobre unas rodajas de tomate natural nos permite preparar un primer
plato, rápido, barato y además conseguimos que niños
y mayores, tomen una hortaliza en crudo junto a otros productos con
alto valor nutritivo.
Y qué decir de tus hermanas que con tanto mimo conservan las
legumbres, ya sean lentejas, garbanzos o alubias. No necesitan para
nada mis alabanzas. Todos sabemos lo mucho que nos aportan. Y ahí
están a nuestro alcance, sólo piden un poco de mimo, un
poco de tiempo ¡y a la mesa!
Podemos terminar tan suculento menú con unas deliciosas frutas
en almíbar, sin dejar por ello de tomar las frutas frescas de
temporada.
Puede que alimentar correctamente a nuestros hijos no sea tan complicado
como parece. Nuestra labor empieza ya en el supermercado. A la hora
de hacer la compra nunca dejo de visitar tu sección. Voy comprando
en función de lo que he ido gastando. Pero siempre procuro que
no faltéis ninguna en mi despensa. No me hacéis gastar
electricidad, os puedo almacenar sin riesgo de que os rompáis,
la luz nunca dañara vuestro interior y además os conserváis
mucho tiempo. ¿Se puede pedir algo más?
Pues si, necesitamos algo más. Necesitamos productos con la máxima
garantía de seguridad y de calidad. Necesitamos un gran surtido
de alimentos desde hortalizas, pescados, carnes y como no, frutas. Necesitamos
igualmente una gran variedad de preparaciones culinarias. Y todo esto
lo encontramos en ti, querida lata.
Tu proceso de fabricación reúne hoy en día todas
los requisitos necesarios para garantizarnos que tu contenido esté
siempre en perfecto estado. Sólo admites las mejores frutas y
verduras, recogidas en su momento más optimo. Excelentes profesionales
preparan carnes y pescados, que guardas con gran sigilo hasta el día
en que decidimos degustarlos.
Sé también, que te gusta ayudarnos en la cocina y por
ello cada vez más, te encontramos con ese nuevo sistema de apertura,
tan sencillo, que hasta los niños pueden utilizarte sin nuestra
ayuda. Nos resulta igualmente muy útil tu preciosa y valiosa
vestimenta: la etiqueta. Gracias a ella nos enteramos de toda tu vida.
Tu origen, tu edad, tus ingredientes, tu fecha de caducidad, e incluso,
aunque esto no te guste tanto,¡ tu peso!
Por ello sólo puedo tener palabras de agradecimiento hacia todos
los que hacen posible tu presencia entre nosotros, los que siguen investigando
y trabajando sin cesar para hacerte cada vez más segura y ofrecernos
cada vez más variedad y más calidad.
Seguiré contando siempre contigo, porque me preocupa mi alimentación
y la alimentación de los míos. Sueño con niños
sin tantos problemas de salud, de exceso de colesterol, de obesidad...
Sueño con un mundo mejor para ellos, y tú puedes hacer
mucho por mis sueños.
Yo a cambio me comprometo a divulgar tus cualidades, a defender tus
prestaciones y recomendar tu consumo. Es lo menos que puedo hacer para
mostrarte mi más sincera gratitud.
¡Hasta siempre querida lata!
|