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UNA CAJA FUERTE EN CONTINUA EVOLUCIÓN
Javier Álvarez
Director de proyectos de ECOACERO.
La hermeticidad es una de las principales características
de un buen envase, y las latas son absolutamente estancas. Protegen al
contenido de los agentes externos y aseguran su integridad. La opacidad
de una lata impide por completo que la luz actúe negativamente
sobre las cualidades del producto contenido, y muy especialmente sobre
las vitaminas. En la oscuridad de la lata, las conservas mantienen intactas
sus propiedades. Por ello, la inviolabilidad de los envases metálicos
constituye una sólida garantía para los consumidores. Este
hecho es de especial relevancia porque el proceso de conservación
exige que producto y envase sean sometidos a altas temperaturas y la lata
es el elemento que mejor responde a las exigencias del proceso de fabricación
de las conservas. |
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Pero
un buen envase no sólo debe contener el producto, sino también
protegerlo de todas las vicisitudes que experimenta en su vida útil.
La lata proporciona la resistencia y la indestructibilidad necesarias
para soportar el transporte, la exhibición en los puntos de venta
y el almacenamiento en el hogar.
El hecho de que el envase sea metálico no significa que sea pesado:
las latas de acero son envases que combinan prestaciones óptimas
con muy poco peso. Un peso que sigue disminuyendo.
Los fabricantes del material y las empresas metalgráficas se
anticipan sin descanso a las necesidades de los envasadores. Una investigación
constante permite poner en el mercado nuevas cualidades que, a la par
que se reduce el espesor del material empleado, permiten mejorar la
resistencia y ductilidad del material, abriendo nuevos campos a las
latas.
La tapa de fácil apertura, que los consumidores aprecian por
su facilidad de manejo y su seguridad, es otra de las innovaciones que
hacen de la lata un envase en permanente evolución, de la misma
manera que las latas con forma o los aceros con nuevos revestimientos
nos adelantan ya el inminente futuro en el sector de las conservas.
Cada lata es, en definitiva, una caja fuerte de muy alta tecnología
que nos ofrece lo mejor de cada producto, que protege nuestra salud
y que contribuye como ningún otro material de envasado a la preservación
del medio ambiente.
La siderurgia, que proporciona la materia prima, los fabricantes de
envases y los propios envasadores, además de esforzarse en cumplir
con el máximo rigor la legislación vigente, participan
de modo activo y continuo en la búsqueda de innovaciones técnicas
que perfeccionen los envases y los métodos de conservación
de los alimentos, actividad en la que nuestro país es una de
las principales potencias del mundo.
Las latas, como hemos visto, ofrecen unas características mecánicas
que responden con precisión a las necesidades de los envasadores.
En el caso del acero se produce además una circunstancia específica.
Se trata de un material magnético. Esta propiedad, extremadamente
útil en las líneas de fabricación de los envases,
lo es igualmente una vez que los envases se vacían y, con ello,
se convierten en residuos.
El magnetismo de las latas de acero permite su recuperación,
de manera totalmente automatizada y en cantidades masivas, en todos
y cada uno de los actuales sistemas de recuperación de residuos
(plantas de compostaje, incineración de RSU, triaje de la recogida
selectiva). El acero es, en consecuencia, el material de envasado más
reciclado en la Unión Europea.
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