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RAPIDEZ Y SEGURIDAD EN LA ELABORACIÓN DE CONSERVAS VEGETALES,
UNA GARANTIA DE CALIDAD
El sector industrial de las conservas vegetales se caracteriza fundamentalmente
por utilizar como materia prima las frutas y hortalizas cultivadas en
las distintas regiones agrícolas españolas, que son sometidas
de manera inmediata a los procesos de transformación necesarios
antes de ser envasadas.
Para poder obtener las conservas de calidad que el consumidor encuentra
en el mercado, los productos agrícolas deben ser materias primas
con unas cualidades óptimas de maduración, sabor, color,
textura y estado sanitario. Por ello, toda acción dirigida a
la obtención de una materia prima de alta calidad repercutirá
de manera directa en el producto obtenido. |
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Del conjunto de variables que influyen en la calidad de las conservas,
la rapidez con la cual se transforma la materia prima en conserva vegetal
y la garantía sanitaria del producto en su origen son las que
determinan la calidad del producto final.
La propia industria conservera es el principal interesado en que el
tiempo que transcurre desde la recolección del producto agrícola
hasta su elaboración sea el menor posible: un tiempo excesivamente
largo puede ocasionar una sustancial pérdida de la calidad de
su producto acabado, además de problemas de otra índole
como menores rendimientos de la materia prima o mayores cantidades de
residuos orgánicos generados.
De todos es sabido que el estado sanitario de la materia prima empeora
con el tiempo, debido a la maduración natural y al crecimiento
de microorganismos que estropean el producto agrícola. Este hecho
se evita minimizando el tiempo de almacenamiento previo a la elaboración
y desechando toda la materia prima que no está en estado óptimo,
con el objetivo de impedir cualquier contaminación microbiana
en el producto final.
Estas dos cualidades, rapidez de transformación y estado sanitario,
van indisolublemente unidas a procesos de seguimiento en el suministro
de la materia prima, obligando a todos los agentes implicados (agricultores,
cooperativas, industrias transformadoras y consumidores) a colaborar
y a crear estructuras de control continuo: es lo que se denomina “trazabilidad”
de producto. Estos sistemas permiten disponer de información
actualizada y veraz acerca del origen y destino de los productos alimentarios
-en nuestro caso, las conservas vegetales-, de modo que en todo momento
se conozca el proceso seguido por la materia prima desde que fue plantada
hasta su llegada al consumidor final.
Como conclusión, debe resaltarse que las condiciones actuales
de fabricación del sector permiten obtener una muy alta calidad
productiva, tanto por la rapidez en la transformación de las
materias primas como por la trazabilidad y control de la elaboración,
garantizando al consumidor final la seguridad y calidad de las conservas
vegetales españolas que se encuentran en el mercado.
Pedro J. Echeverría, Servicio de Relaciones Contractuales
CONSEBRO
(Asociación de Industrias de Conservas Vegetales de Navarra,
La Rioja y Aragón)
www.consebro.com
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