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De cuerpo alargado y hocico puntiagudo, el jurel o chicharro es un pescado
azul muy popular y abundante en nuestras costas. De dorso azul o verdoso
y de vientre blanquecino, el jurel es un pez gregario y buen nadador.
Aunque se captura durante todo el año, su presencia en el mercado
es mayor entre los meses de junio a octubre.
Existen diferentes especies de este pescado, pero la más conocida
y de mayor calidad es el jurel común. Los ejemplares de menor
tamaño se destinan a la conserva, una opción inteligente
donde aprovechamos las propiedades nutricionales de este rico alimento.
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Como el resto de pescados azules, el jurel contiene grasa, rica en ácidos
poliinsaturados, muy saludable para nuestro organismo. El jurel también
es fuente de proteínas de alto valor biológico, similares
al huevo o a la carne, lo que le sitúa entre los alimentos que
intervienen en la formación de la estructura muscular de nuestro
cuerpo.
El jurel es, además, un alimento de fácil digestión
y nos aporta vitaminas, sobre todo el grupo B, y minerales, como el
magnesio, hierro, yodo y calcio. La calidad de estos nutrientes hace
que sea un producto muy indicado en épocas de crecimiento y desarrollo.
Los minerales del jurel
El magnesio es un elemento clave en la transmisión neuromuscular
y gran regenerador de la energía nerviosa. Por su parte, el hierro
es un mineral esencial en las dietas para corregir la anemia o el insomnio.
La hemoglobina también necesita hierro para fortalecer los vasos
sanguíneos. Y el calcio, tan presente en los pescados en conserva
debido a que los comemos con espina, debe reforzarse en la dieta de
los niños y en la alimentación de las mujeres embarazadas
y personas mayores.
Los pescados azules y el omega 3
Los pescados azules, con larga tradición conservera, destacan
por su aportación de ácidos grasos oléico, linoléico
–esencial pues el organismo no lo sintetiza y solo puede obtenerse
a través de la alimentación- y omega 3.
El omega 3 es una grasa poliinsaturada con demostrados beneficios para
el corazón pues ayuda a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos
en sangre, disminuye la presión arterial, aumenta la vasodilatación
y reduce, por consiguiente, los riesgos de sufrir un infarto de miocardio.
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