El fruto de la higuera es uno de los bocados más apreciados
desde épocas bien remotas. En la pirámide de Gizeh,
en Egipto, aparecen dibujos relacionados con episodios de su recolección.
En la antigua Grecia, además de formar parte de la dieta
de los atletas –por su alto valor energético-, el
higo era recomendado por Hipócrates para bajar las fiebres.
Dicen que fue la fruta predilecta de Platón, por eso se
le ha dado a conocer como la “fruta de los filósofos”.
Desde diferentes culturas mediterráneas, también
se ha utilizado este fruto para curar estados catarrales, por
resultar un buen expectorante. Los romanos le concedieron mayor
relevancia, considerando a la higuera un árbol sagrado.
Como consecuencia, este pueblo puso de moda regalar higos frescos
en Año Nuevo.
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