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Aunque ya se cultivaba en Europa antes del descubrimiento de América,
los colonizadores trajeron de este continente dos nuevas especies procedentes
de Chile y Virginia, de cuyo cruce surgió la fresa que conocemos
hoy en día.
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en Francia las fresas eran consideradas como el mejor afrodisiaco,
en la Inglaterra victoriana representaban la perfección
absoluta en el lenguaje de las flores. Los canteros medievales
esculpían motivos fresales en altares y pilares de iglesias
y catedrales para simbolizar la perfección y la rectitud.
Las fresas también se utilizaban como agasajo en recepciones
de estado y festivales para asegurar al invitado la paz y la prosperidad. |
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Actualmente existen más de mil variedades de fresa, una
de las frutas más sabrosas y apreciadas en la elaboración
de muchos postres, y de la que podemos disfrutar fuera de temporada
si la consumimos en conserva. Además en su mejor momento.
Las fresas en conserva, como el resto de frutas, se recogen y
preparan sin demora tras su cosecha, con la mínima manipulación.
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POTENTE ANTIOXIDANTE.
Un estudio realizado por el Departamento de Agricultura Norteamericano
(USDA) sobre la capacidad antioxidante de 17 frutas y zumos descubrió
que la fresa ofrecía, con diferencia, el mayor poder antioxidante.
Concentra en su composición los tres antioxidantes más
efectivos para protegernos contra el cáncer: las vitaminas C,
B (betacarotenos) y E.
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La fresa también aporta calcio, fósforo, hierro y
potasio, y además contiene un ácido que neutraliza
los efectos nocivos del humo del tabaco. Es un potente diurético
que ayuda al organismo a eliminar el exceso de ácido úrico
y a disolver los cálculos biliares y renales.
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Esta fruta mejora las enfermedades del hígado, regenera la piel
y depura la sangre. La fresa es, incluso, un eficaz remedio para combatir
la artritis y el reumatismo.
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