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El
foie gras de oca tiene una calidad excepcional (a la que únicamente
se acerca el de pato), gracias a su inusitada capacidad para almacenar
reservas de grasa en el hígado. En nuestras granjas de elaboración
se alimenta de forma controlada a los animales para obtener un producto
de élite por su sabor y cualidades organolépticas.
Su
conservación en lata hace que este producto mantenga sus virtudes
durante largo tiempo; es más, a partir del segundo año
de su envasado, el sabor se hace más intenso y delicado a la
vez.
Se trata de una delicia que puede ser degustada como entrante, guarnición
de lujo o incluso plato fuerte. Marida a la perfección con cavas
y, sobre todo, vinos dulces como los Tokaj Oremus húngaros o
Moscatel semidulce navarro.
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