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Desde el paleolítico, el hombre ha consumido castañas.
El castaño, que nos ha acompañado a lo largo de la historia
de nuestra civilización, fue incluso venerado por algunos pueblos.
Este rico alimento representaba el pan de numerosas tribus. Bien comían
las castañas asadas o elaboraban con ellas harina para abastecerse
durante todo el año.
Aunque muchas tradiciones se pierden, todavía recordamos antiguos
platos que cocinaban nuestras abuelas con este excepcional ingrediente.
Tanto es así que restauradores de todo el mundo han vuelto a
dar a la castaña el protagonismo perdido.
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cocina con castañas resulta muy laboriosa en los tiempos que
corren. Hay que pelarlas una a una y dejarlas limpias, desprovistas
de dos pieles, que se adhieren fuertemente al fruto. Hoy la industria
ha resuelto este problema y nos presenta las castañas peladas
y cocidas al natural, listas para añadir al guiso, en una lata.
También las podemos conseguir en almíbar, con mermelada
o en su versión más lujosa, transformadas en un exquisito
“marrón glacé”. Una verdadera joya de repostería.
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Las
castañas son además un alimento muy completo, sano
y nutritivo. Rico en hidratos de carbono, proteínas y fibra,
el fruto del castaño nos proporciona además cantidades
apreciables de vitamina C, y en menor medida de las correspondientes
al grupo B. También nos aporta minerales, sobre todo potasio,
y oligoelementos. En conjunto, este alimento del tiempo de “Mari
Castaña” se hace muy recomendable para aquellos que
vayan a realizar algún actividad deportiva.
Para más información sobre castañas en conserva
podéis pinchar el siguiente enlace:
www.marronglace.net
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