Tecnología ultra-moderna, valor nutricional del producto fresco
una vez conservado, óptima seguridad bacteriológica, autonomía
y rapidez de utilización. Todo en una caja fuerte: la lata de
conservas
Aunque
el riesgo cero no existe en la alimentación, la conserva enlatada
limita los riesgos más que cualquier otro procedimiento de conservación.
Las conservas en lata no tienen conservantes. Se preparan con productos
frescos y no tienen más manipulación que su cocción,
que permite mantener todas la propiedades del alimento sin necesidad
de aditivos.
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Los
productos conservados son absolutamente frescos, ya que las fábricas
se encuentran junto al lugar de origen de las materias primas. Del campo
a la lata, del mar a la lata.
Los alimentos
se conservan mediante la apertización, un tratamiento térmico
que elimina totalmente las especies microbianas más resistentes
al calor y las toxinas.
Además,
se eliminan los gases de los tejidos de los vegetales y las latas se
rellenan hasta el borde, bajo chorro de vapor o bajo vacío forzado
para eliminar el riesgo de oxidación.
Control riguroso: el proceso de conservas enlatadas está sometido
a más de 40 directivas europeas que regulan desde la recogida de
la materia prima hasta el punto de venta.
Además,
en España existe un sistema de control de producción que
es uno de los más exhaustivos del mundo: el análisis de
riesgo y control de puntos críticos.
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