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Cuando
cocine con distintos ingredientes, añada en el último
lugar las conservas en lata. Requieren menos tiempo de elaboración
que los productos frescos. Así evitará sobrecalentarlas
para que no pierdan parte de sus nutrientes.
Acuérdese
de aprovechar el líquido de las conservas. Ahí se
encuentra una parte importante de las vitaminas y minerales hidrosolubles.
Si su receta no incluye ese líquido, puede usarlo para
salsas, caldos o arroces.
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Atención: no todos los productos enlatados son conserva. Existen
también las semi-conservas, como la anchoa, que requieren refrigeración.
Las sardinas en aceite, igual que el buen vino, mejoran con los años.
Los gourmets lo tienen completamente comprobado. Aunque aún a
nadie se le ha ocurrido hacer en el sótano de su casa una bodega
de latas de sardinas, a lo mejor es cuestión de tiempo.
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